Miguel el salteño llegó a la pensión en reemplazo de su hermano Santiago. Santiago duró un mes exacto en Córdoba. Apenas se fue comenzaron las posibles explicaciones del porqué no quiso buscar trabajo, creo que la mas acertada es que no pudo contra la ciudad; el ruido de los autos, el humo, las calles de asfalto e incluso vivir civilizadamente.
Su hermano Miguel, tiene el problema de vivir con otras personas. Desconozco si el vivió antes con otras personas que no fuera su familia, pero existen maneras propias de él que me hacen entender que su vida social no es muy desarrollada. Retraido, apático, violento e ignorante Miguel aun tiene ese problema de sentirse ofendido por cualquier cosa que un “citidano” no prefiera en sus gustos.
Las cosas en la pensión cambiaron bastante. Aun mi manera de relacionarme con el oscuro barrio es singular. Luego de aquel truculento asalto recibido hace mas de un mes, no me queda otra que andar por un solo pasaje de ida y vuelta. Nada de salidas nocturnas, nada de compras de ultima hora y ni hablar de querer visitar a alguien. Formosa desapareció de un día para otro. Pero poca importancia le doy a ella -a menos que yo tenga una importancia considerable en su vida, cosa que no es muy seguro.
Las chicas jujeñas tambien se fueron de la pensión. Un domingo en la mañana arreglaron sus cosas y se fueron a casa de su abuela. Mónica, la mujer de las zapatillas plateadas, aun piensa que ellas eran divinas. Para Cristian entonces, el escenario cambió radicalmente desde que se fueron ellas. Primero porque llegó su paisano Miguel con quien fue el primero en pelearse, segundo porque llego un jujeño y tercero, porque regreso un tercer personaje: Santiago el cordobés.
Fernando Gonzalez, como el tenista chileno, es un jujeño que vino por sin ningun motivo en especial. El punto principal es querer estudiar teatro el próximo año, pero no me ocnvence mucho ni a mi y aun poco a él. De aspecto desprolijo y desordenado, Fernando se ha encargado de liderar las últimas batallas contra Cristian, a quien considera un “pobretón agrandado”, y con el que ha tenido bastantes choques por el notorio egoismo de sus cosas en nuestra contra (una práctica que aprendió de las jujeñas y de los antiguos integrantes de la pensión).
De esta manera, Cristián ha quedado solo en lo que alguna vez fue el centro de su propio show de estupidez e historias sin sentido. Es que si antes nos burlabamos con José- el Boliviano- de sus ficticias historias encerrados en el dormitorio, esta vez lo hacemos casi sin importar su presencia junto a Fernando. Por ello el salteño ha tenido que acercarse mas a mi con la sorpresiva noticia de que tengo una lap-top.
Es delicado el tema en general para mi despues e haber tenido un robo de mi celular y un mp3 player. Muy delicado, porque tengo miedo realmente si esta gente es confiable o no. José lo es, y Cristián hasta cierto punto (desconfio de su IQ), pero la gran pregunta es Fernando. El problema es que él será mi compañero de pieza despues que se vaya José para su país al nacimiento de su primer hijo.
Mas eso no es todo. La pensión ya tiene su espacio en mi vida. Me gusta por ahora y a la vez me atemoriza sobre el futuro casi inmediato; nuevas personas comenzaran a venir y, cuando eso suceda, ya no me sentiré seguro de mis cosas. De hecho ya no me siento cien por ciento seguro. Siempre estoy pensando en como lo voy hacer para salir a una hora prudente y regresar sin tener la necesidad de estar rogando para que no me pase nada.
Una manera de las que Cristian se me ha acercado es a través del lap-top y presentarme un nuevo sistema operativo como lo es Ubuntu 9.04. Me ha parecido de maravilla como agiliza el sistema en comparacion de Windows Vista. De hecho hay pocas cosas que extraño del sistema de Gates. Primero, el msn y es que, aunque nunca fui un acerrimo seguidor del chat, debo confesar que lo extraño y me hace falta para contactarme decentemente con mis amigos. Pidgin (la version Linux) aun no logro entenderla, y si es que la entiendo, entonces no me funciona como es debido. Otra cosa es tener de forma explícita los recursos sin la necesidad de “ver si existe una version para Linux” y, si existe, “ver si hay para Ubuntu”. La idea de ser una especie malherida de “hacker” poco me simpatiza por la sencilla razón que me enredo todo aun para lograr chatear. Sin embargo creo que no me rendiré hasta probar por completo a esto. Ahora si que logro entender algunas cosas que se me decian como misionero cuando uno le pide cambiar ciertas cosas a alguien por completo.
La filosofía propia de Linux me ha encantado. Esa cosa de que no hayan muchos que realmente lo sigan (creo que es el 3% de la población mundial) es algo que me ha llamado la atención de sobremanera (Creo que es una razón por la que me siento muy bien con ser mormón por ejemplo). Ese sentimiento de “exclusividad”, de que te cuesten mas las cosas o que es poco entendido me gustan mucho. Creo que todo esto es sorprendente. Ir contra la industria, ir contra el corazón mismo del capitalismo (indirectamente se que no es tan así), ir contra el multimillonario Bill Gates es algo que me interesa. Unirme al ejército de pocos.
Pero, por ahora no logro entrar al circulo por entero. Aún uso ambos sistemas hasta que encuentre soluciones a mis dudas. Meterme en el MSN, usar el Google Earth, tener el Chrome y que me ande bien, y tener mejor gráfica. Se que el Windows 7 será mucho mejor y a la vez me siento bien, porque los de Mac tienen algo mejor a eso, pero tienen que mirar desde un punto tan distante como el mío para conseguir las modas de internet. Me pregunto porque existen tantas diferencias si todos vamos para el mismo lado. Porque Linux tiene tantas versiones (se que hay cerebritos que quieren algo mejor), pero porque yodo esto tiene que pasar (no tenia idea de KDE no era lo mismo que Gnome, etc).
Y todo esto fue por aquel oscuro barrio donde no puedo decir que soy, porque llamo mucho la atencion y aqui eso se puede pagar caro ¿no sabe usted que el villero argentino se asusta si eso pasa?
Miguel el salteño llegó a la pensión en reemplazo de su hermano Santiago. Santiago duró un mes exacto en Córdoba. Apenas se fue comenzaron las posibles explicaciones del porqué no quiso buscar trabajo, creo que la mas acertada es que no pudo contra la ciudad; el ruido de los autos, el humo, las calles de asfalto e incluso vivir civilizadamente.
Su hermano Miguel, tiene el problema de vivir con otras personas. Desconozco si el vivió antes con otras personas que no fuera su familia, pero existen maneras propias de él que me hacen entender que su vida social no es muy desarrollada. Retraido, apático, violento e ignorante Miguel aun tiene ese problema de sentirse ofendido por cualquier cosa que un “citidano” no prefiera en sus gustos.
Las cosas en la pensión cambiaron bastante. Aun mi manera de relacionarme con el oscuro barrio es singular. Luego de aquel truculento asalto recibido hace mas de un mes, no me queda otra que andar por un solo pasaje de ida y vuelta. Nada de salidas nocturnas, nada de compras de ultima hora y ni hablar de querer visitar a alguien. Formosa desapareció de un día para otro. Pero poca importancia le doy a ella -a menos que yo tenga una importancia considerable en su vida, cosa que no es muy seguro.
Las chicas jujeñas tambien se fueron de la pensión. Un domingo en la mañana arreglaron sus cosas y se fueron a casa de su abuela. Mónica, la mujer de las zapatillas plateadas, aun piensa que ellas eran divinas. Para Cristian entonces, el escenario cambió radicalmente desde que se fueron ellas. Primero porque llegó su paisano Miguel con quien fue el primero en pelearse, segundo porque llego un jujeño y tercero, porque regreso un tercer personaje: Santiago el cordobés.
Fernando Gonzalez, como el tenista chileno, es un jujeño que vino por sin ningun motivo en especial. El punto principal es querer estudiar teatro el próximo año, pero no me ocnvence mucho ni a mi y aun poco a él. De aspecto desprolijo y desordenado, Fernando se ha encargado de liderar las últimas batallas contra Cristian, a quien considera un “pobretón agrandado”, y con el que ha tenido bastantes choques por el notorio egoismo de sus cosas en nuestra contra (una práctica que aprendió de las jujeñas y de los antiguos integrantes de la pensión).
De esta manera, Cristián ha quedado solo en lo que alguna vez fue el centro de su propio show de estupidez e historias sin sentido. Es que si antes nos burlabamos con José- el Boliviano- de sus ficticias historias encerrados en el dormitorio, esta vez lo hacemos casi sin importar su presencia junto a Fernando. Por ello el salteño ha tenido que acercarse mas a mi con la sorpresiva noticia de que tengo una lap-top.
Es delicado el tema en general para mi despues e haber tenido un robo de mi celular y un mp3 player. Muy delicado, porque tengo miedo realmente si esta gente es confiable o no. José lo es, y Cristián hasta cierto punto (desconfio de su IQ), pero la gran pregunta es Fernando. El problema es que él será mi compañero de pieza despues que se vaya José para su país al nacimiento de su primer hijo.
Mas eso no es todo. La pensión ya tiene su espacio en mi vida. Me gusta por ahora y a la vez me atemoriza sobre el futuro casi inmediato; nuevas personas comenzaran a venir y, cuando eso suceda, ya no me sentiré seguro de mis cosas. De hecho ya no me siento cien por ciento seguro. Siempre estoy pensando en como lo voy hacer para salir a una hora prudente y regresar sin tener la necesidad de estar rogando para que no me pase nada.
Una manera de las que Cristian se me ha acercado es a través del lap-top y presentarme un nuevo sistema operativo como lo es Ubuntu 9.04. Me ha parecido de maravilla como agiliza el sistema en comparacion de Windows Vista. De hecho hay pocas cosas que extraño del sistema de Gates. Primero, el msn y es que, aunque nunca fui un acerrimo seguidor del chat, debo confesar que lo extraño y me hace falta para contactarme decentemente con mis amigos. Pidgin (la version Linux) aun no logro entenderla, y si es que la entiendo, entonces no me funciona como es debido. Otra cosa es tener de forma explícita los recursos sin la necesidad de “ver si existe una version para Linux” y, si existe, “ver si hay para Ubuntu”. La idea de ser una especie malherida de “hacker” poco me simpatiza por la sencilla razón que me enredo todo aun para lograr chatear. Sin embargo creo que no me rendiré hasta probar por completo a esto. Ahora si que logro entender algunas cosas que se me decian como misionero cuando uno le pide cambiar ciertas cosas a alguien por completo.
La filosofía propia de Linux me ha encantado. Esa cosa de que no hayan muchos que realmente lo sigan (creo que es el 3% de la población mundial) es algo que me ha llamado la atención de sobremanera (Creo que es una razón por la que me siento muy bien con ser mormón por ejemplo). Ese sentimiento de “exclusividad”, de que te cuesten mas las cosas o que es poco entendido me gustan mucho. Creo que todo esto es sorprendente. Ir contra la industria, ir contra el corazón mismo del capitalismo (indirectamente se que no es tan así), ir contra el multimillonario Bill Gates es algo que me interesa. Unirme al ejército de pocos.
Pero, por ahora no logro entrar al circulo por entero. Aún uso ambos sistemas hasta que encuentre soluciones a mis dudas. Meterme en el MSN, usar el Google Earth, tener el Chrome y que me ande bien, y tener mejor gráfica. Se que el Windows 7 será mucho mejor y a la vez me siento bien, porque los de Mac tienen algo mejor a eso, pero tienen que mirar desde un punto tan distante como el mío para conseguir las modas de internet. Me pregunto porque existen tantas diferencias si todos vamos para el mismo lado. Porque Linux tiene tantas versiones (se que hay cerebritos que quieren algo mejor), pero porque yodo esto tiene que pasar (no tenia idea de KDE no era lo mismo que Gnome, etc).
Y todo esto fue por aquel oscuro barrio donde no puedo decir que soy, porque llamo mucho la atencion y aqui eso se puede pagar caro ¿no sabe usted que el villero argentino se asusta si eso pasa?
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